7 impresionantes y conmovedoras historias de conversión al catolicismo

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7 impresionantes y conmovedoras historias de conversión al catolicismo

John-Wayne

Sin duda alguna el proceso de conversión, es un proceso que dura toda la vida. A veces pensamos que por ser católicos ya estamos convertidos, pero jamás debemos perder de vista que es un camino que hay que recorrer toda una vida. Aclarado esto, es conveniente notar que hay momentos especiales en la vida de las personas que las marcan irremediablemente. Personas, lugares, encuentros personales con Dios, que producen un cambio profundo; y si nos encontrábamos como la oveja perdida, estos eventos nos devuelven de regreso al rebaño una y otra vez.

Jesús es el buen pastor que sale en búsqueda de la oveja perdida y nos conduce a regresar junto al rebaño. Y lo hace porfiadamente, incansablemente. Así estos eventos que nos marcan, en realidad son el signo del paso de Dios por nuestras vidas.

Innumerables personas son tocadas por Él, minuto a minuto, y a través de esas personas tocará también a muchos más. Su labor es interminable y su amor infinito. Como muestra de esa labor les compartimos hoy algunas historias de conversión al catolicismo cuya existencia no nos deja de conmover y asombrar. En ellas veamos las huellas que deja un amor sin medida.

1. Scott Hahn (1957)

 Teólogo bíblico, apologista y prolífico escritor y orador. Junto a su esposa, Kimberly, se convirtieron del protestantismo. Es autor del libro “ Roma, dulce hogar” donde relata su camino de conversión y de donde extraemos este fragmento:
“Tras pronunciar las palabras de la Consagración, el sacerdote mantuvo elevada la hostia. Entonces sentí que la última sombra de duda se había diluido en mí. Con todo mi corazón musité: ‘Señor mío y Dios mío. ¡Tú estás verdaderamente ahí! Y si eres Tú, entonces quiero tener plena comunión contigo. No quiero negarte nada.’
(…) Al día siguiente allí estaba yo otra vez, y así día tras día. En menos de dos semanas ya estaba atrapado. No sé cómo decirlo, pero me había enamorado, de pies a cabeza, de Nuestro Señor en la Eucaristía. Su presencia en el Santísimo Sacramento era para mí poderosa y personal”.

2. John Wayne (1907-1979)

Este actor premiado por la Academia es conocido especialmente por sus papeles de western. Su hijo Patrick cuenta en una entrevista como en los últimos momentos de su vida, se rindió ante el amor de Dios:
“… Dos días antes de morir, salió del coma. En el rato que estuvo despierto dijo otra vez que quería convertirse, pero al poco tiempo entró de nuevo en coma. El lunes, yo estaba con él y vi que se estaba poniendo peor. Sonó el teléfono. Era el capellán católico que quería pasar a verlo. Colgué. Aunque mi papá estaba todavía dormido, le dije sin esperar respuesta: “papá, el capellán quiere verte”. Entonces le oí decir: “okay”. Me quedé atónito, pero llamé al capellán, que apareció en menos de media hora. Con él todavía dormido, le dije: “papá, el capellán está aquí”, y otra vez dijo: “Okay”. Entonces se despertó. Abandoné el cuarto durante unos minutos. Desde fuera pude oír el murmullo de su conversación. Cuando el capellán salió, me dijo que mi papá había sido bautizado. Esa misma tarde falleció”.

3. Norma McCorvey (1947-2017)

 Más conocida como Jane Roe de “Roe vs Wade” proceso que legalizó el aborto en todo Estados Unidos. Ella se convirtió en pro-vida y abrazó el catolicismo. Afirma que su camino de conversión inició con los hermanos cristianos de “Operación Rescate” con quien tuvo contacto mientras protestaban frente a la clínica abortista donde ella trabajaba. El día que recibió su Primera comunión dijo:
“He recibido la enseñanza de lo que esto significa. Jesús no muere otra vez. En cambio, Él nos atrae hacia su sacrificio, haciéndolo presente para nosotros, permitiéndonos unir nuestras vidas y nuestros sufrimientos a los suyos. Este fue y es el sacrificio que salva al mundo, que conquista el poder de la muerte y destruye el poder del aborto. Allí y en ese momento entonces puedo poner en el cáliz todas las lágrimas que he llorado por los bebés abortados, toda la vergüenza que he sentido por trabajar en una clínica de abortos y haber sido el ícono del movimiento en favor de la muerte. Allí y en ese momento, justo cuando el pan y el vino se están transformando en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, la antigua Jane Roe puede otra vez alegrarse en su propia transformación en una nueva criatura en Cristo”.

4. Gary Cooper (1901-1961)

Actor estadounidense que ganó tres premios de la Academia. Conocidos y recordados han sido sus numerosos romances extamatrimoniales. Galán de cine consumado y amigo cercano de Hemingway, tuvo un proceso de conversión en el que su esposa y su hija, ambas católicas convencidas, tuvieron un papel crucial al presentarle al Padre Harold Rocky, cuyos sermones y gran sentido del humor fueron trascendentes para dar el gran paso. Su accidentado y conmovedor encuentro con el Papa Pío XII en 1953 marcó su vida. Entró formalmente en la Iglesia en 1959. Su historia de conversión es tan cercana y está colmada de la presencia constante de Santa María en detalles como el nombre de su hija: María. En su lecho de muerte el actor afirmó: “Lo que va a pasar es voluntad de Dios. No temo al futuro”.
Un dato curioso: Patricia Niel, conocida amante de Cooper, se convirtió al catolicismo poco antes de morir. La hija de Cooper no solo la perdonó sino que la acompañó en su proceso de conversión durante los últimos años de su vida.

5. Dietrich von Hildebrand (1889-1977)

 En proceso de conversión de gran filósofo y teólogo alemán honrado por sus inmensas contribuciones al pensamiento católico, además de su ardiente deseo por la búsqueda de la verdad, se vió influenciado por su gran amigo Scheler cuya personalidad simpática y brillante fue de una gran compañía para él. Quién imaginaría que años más adelante von Hildebrant sería esa ayuda que Scheler tanto necesitaría para ser consecuente con su fe.
Existe una anécdota muy simpática de su proceso de conversión: Un fraile franciscano que lo confesaba le puso como penitencia y ofrecimiento para el período de cuaresma del año siguiente, no hablar de religión hasta la Pascua. Dada su personalidad y su ardor, constituyó para él un verdadero sacrificio del que se “desquitó” el resto de su vida.
“Al hombre cuyo corazón ha sido transformado por Cristo pueden aplicarse plenamente las palabras de San Agustín: «Ama y haz lo que quieras»” (Dietrich von Hildebrand – El corazón).

6. Adrienne von Speyr (1902-1967)

Fue una médica suiza, escritora espiritual y mística. Se convirtió al catolicismo poco tiempo después de conocer al jesuita Hans Urs von Balthazar, con quien siempre mantuvo una amistad estrecha. Autora de más de 60 libros de espiritualidad y teología, escribe en uno de ellos:
“… Hay también personas que, despacio o de manera repentina, emergen de una cierta oscuridad para personificar desde ese momento en adelante, ante la mirada meditativa de la Iglesia, la forma de un particular servicio hecho al Señor. Cuando aparecen nos damos cuenta de que, desde hacía tiempo, ya habían sido objeto de la consideración y de la aceptación del Señor. Él las ha elegido, las ha acogido mucho antes de que ellas lo supieran. Y por ahora, hasta que salgan del secreto en Él, Él las sostiene”.

7. Marshall McLuhan (1911-1980)

Profesor canadiense, filósofo y teórico de los medios de comunicación más conocido por acuñar las expresiones: “El medio es el mensaje” y “Aldea global”. Su obra, controversial y casi profética para su época, contiene conceptos que calzan perfectamente en la realidad mediática que vivimos. Su proceso de conversión fue largo pero lo abrazó fervientemente. En su obra hacía mención constante a Cristo y a Dios como un “gran ingeniero electrónico”. En su lápida se lee: “La verdad nos hará libres”.
 (Fuente:  Escrito por Silvana Ramos – www.catholic-link.com) 

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